Este viernes se desarrolló una reunión de trabajo en la Agencia Comodoro Conocimiento y Desarrollo entre el presidente de la Agencia Comodoro Conocimiento y Desarrollo, Rubén Zárate y representantes de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB), e investigadores e investigadoras del INBIOP-CONICET, con el objetivo de analizar la viabilidad de proyectos científicos y tecnológicos con orientación productiva para la región.
Durante el encuentro se abordaron dos líneas estratégicas de investigación vinculadas al desarrollo local: por un lado, la optimización del uso del agua en plantaciones de olivos en la zona de Comodoro Rivadavia y, por otro, la utilización de macroalgas del Golfo San Jorge para el desarrollo de alimentos destinados al consumo humano.
El presidente de la Agencia Comodoro Conocimiento y Desarrollo, Rubén Zárate, destacó que una de las políticas centrales de la institución es promover proyectos que aprovechen la ciencia basal desarrollada en estos años y que generen nuevas tecnologías que puedan ser utilizadas por empresarios e inversores de la región que agreguen valor al territorio y acompañen el desarrollo productivo de la ciudad y la región, generando empleo genuino..
“El intendente Othar Macharashvili, ha sido claro desde el inicio de su gestión, la Agencia debe fortalecer iniciativas que vinculen el conocimiento científico con las necesidades productivas de nuestra comunidad, tanto en las innovaciones de la economía más tradicional de la región, como en aquellos que permiten considerar la diversificación económica. El futuro de la región requiere políticas públicas deliberadas de desarrollo local, el mercado sigue dinámicas de crecimiento, que son bienvenidas pero que no están creando empleos locales. Como en otras regiones del país y del mundo, debemos poner en valor la generación de nuevos conocimientos pertinentes al territorio patagónico y nuestros recursos naturales”, señaló.
Ciencia aplicada al desarrollo olivícola
Uno de los proyectos presentados estuvo relacionado con el cultivo de olivos y la necesidad de optimizar el uso del agua en zonas áridas y frías como la Patagonia. Impulsado por las pruebas sobre calidad del aceite de oliva y productividad de las plantas de la cosecha 2025, aplicando la almazara comunitaria instalada en la Agencia Comodoro Conocimiento, varios inversores locales han comenzado con pruebas de cultivo, planteando la necesidad de ajustar protocolos productivos, en particular el uso eficiente del agua.
La doctora Nadia Arias, investigadora del Instituto de Biociencias de la Patagonia (INBIOP), dependiente del CONICET y la Universidad, explicó que la iniciativa que ella lidera busca generar herramientas que permitan hacer más eficiente el sistema de riego en plantaciones comerciales de olivo creciendo en regiones áridas y frías del Golfo San Jorge.
“El objetivo es optimizar el uso del agua mirando variables ambientales y también la fisiología de la planta, para poder ajustar un sistema de riego adecuado para nuestra zona y particularmente para el cultivo del olivo”, indicó.
La investigadora remarcó la importancia estratégica del proyecto considerando la gestión hídrica y destacó que se trata de una producción alternativa que ya comienza a consolidarse en la región, probando que tiene grandes posibilidades de desarrollarse como sector..
“Es muy importante trabajar el uso eficiente del agua considerando las condiciones locales y mirando qué le pasa a la planta en nuestro clima. Además, el aceite de oliva que se produce en esta zona tiene una calidad química diferencial y una impronta patagónica que puede posicionarlo de otra manera en el mercado”, sostuvo.
La estrategia de la Agencia, alentada por los resultados de laboratorio con consistentes con los datos generados desde hace años por las investigaciones científicas lo que permite considerar la comercialización de alto valor en nichos de mercado basado en aceites de calidad nutracéuticos.
Las fichas de trabajo del área alimentaria de la Agencia, indican que el carácter nutracéutico del aceite Virgen Extra (AOVE), se define por su capacidad para nutrir y aportar beneficios terapéuticos y preventivos contra enfermedades crónicas. Esto, se considera viable dado el excepcional perfil de grasas saludables y compuestos bioactivos, que se encuentran en los análisis, en particular los referidos al Ácido Oleico (Omega-9), las excepcionales cantidades de polifenoles y oleocantal que son antioxidantes naturales, la cantidad de vitamina E (Tocoferoles) y los datos significativos de escualeno y fitosteroles.
En tal sentido, Arias también destacó las múltiples potencialidades del cultivo del olivo, más allá de este mercado premium, pueden verse no solo desde lo productivo, sino también desde lo ambiental.
“El olivo es una planta muy noble, adaptada a ambientes áridos. Además de producir frutos y aceite de excelente calidad, las plantaciones también pueden utilizarse para la captura de dióxido de carbono y generar otros subproductos derivados de las hojas y del olivar”, agregó.
Ciencia, Tecnología y cambio de matriz productiva
Por su parte, la decana de la Facultad de Ciencias Naturales y Ciencias de la Salud de la UNPSJB, Bárbara Reuter, valoró el trabajo conjunto con la Agencia Comodoro Conocimiento y Desarrollo y la posibilidad de avanzar en acciones de vinculación tecnológica con impacto en el territorio.
“Nos interesa muchísimo poder trabajar en actividades de vinculación tecnológica con el medio socioproductivo. Hoy venimos con investigadores e investigadoras que están trabajando en dos líneas muy importantes: el desarrollo de algas como alimento y la producción de olivos con un uso mucho más eficiente del agua”, expresó.
Asimismo, Reuter subrayó que este tipo de articulaciones son fundamentales en un contexto de transformación económica y social para la ciudad.
“Nos parece fundamental articular institucionalmente con actores que tienen miradas similares sobre el territorio y generar conocimiento vinculado al desarrollo socioproductivo de Comodoro Rivadavia, especialmente en un momento de cambio de matriz productiva”, afirmó.
Macroalgas del Golfo San Jorge para fortalecer la alimentación
Otra de las iniciativas presentadas durante la reunión estuvo vinculada al aprovechamiento de macroalgas del Golfo San Jorge como insumo clave para el desarrollo de una nueva industria alimentaria local, como ocurre en otros lugares del mundo..
La docente e investigadora Betiana Garrido, del Departamento de Bioquímica de la UNPSJB, explicó que el proyecto propone incorporar este recurso natural de las costas patagónicas a productos de consumo masivo.
“La idea es utilizar macroalgas del Golfo San Jorge para alimentación humana. Es un trabajo que venimos desarrollando desde hace años en la cátedra de Bromatología y Nutrición y que ahora estamos reactivando junto a la Agencia”, comentó.
Garrido destacó que las algas aportan nutrientes esenciales y representan una alternativa innovadora para fortalecer la alimentación de la comunidad.
“Las algas aportan proteínas, fibra, minerales y vitaminas que muchas veces no incorporamos con otros alimentos de consumo habitual. Desde la Universidad creemos que es fundamental brindar conocimientos y herramientas que contribuyan al fortalecimiento de nuestra comunidad”, concluyó.
Las algas forman parte también de la industria acuícola mundial, siendo el Golfo San Jorge uno de los sitios destacados a nivel mundial para la actividad de la maricultura desde 2012, según la FAO. Las fichas de trabajo de la Agencia Comodoro Conocimiento en su área de alimentos indican que el mercado mundial de algas tiene proyecciones de más de U$ 40.000 millones para 2034, donde un 65% se utiliza para alimentación humana, mientras que el resto se reparte en agricultura reparte entre agricultura tanto para bioestimulantes y como para aditivos para el consumo animal y la industria farmacéutica/cosmética.
Si bien el mercado asiático sigue siendo el principal destinatario, América del Norte ya representa cerca del 12% del consumo mundial. El auge de los snacks veganos y alimentos de "etiqueta limpia" está elevando el interés en esta categoría, generando una gran posibilidad de nuevas producciones para la Patagonia Austral.
